El caso de Santiago Maldonado despertó quizá lo peor de la grieta política existente en este país. El cinismo político, la falta de empatía social y el oportunismo partidario fueron los condimentos de una lamentable tragedia. Una sociedad que se apegó rápidamente a las movidas por la paz en las tragedias de Manchester o París, no tuvo la misma consideración para con un ciudadano de su nación. La legitimidad de su reclamo, su condición social, su ideología política, el respeto institucional por el orden o la legitimación del uso de la fuerza frente a los manifestantes parecieron ser un cóctel que justifica pensar en teorías alternativas frente a la sospechosa muerte que implica a las Fuerzas de Seguridad de nuestra Nación y al accionar de la cúpula actual de gobierno. Sea cual fuera la razón del posicionamiento, no es la mesura o la prudencia el valor ponderante, es una cuestión de posicionamiento frente a una grieta que traspasó la cuestión política y que ya al...