lunes, 26 de octubre de 2015

ARGENTINA Y LA CRISIS DE IDENTIDAD POLÍTICA (Por Ezequiel Espina)


Los recientes resultados de las elecciones presidenciales arrojan datos de suma relevancia para analizar de cara a la segunda vuelta a realizarse a menos de un mes de la fecha.

El primer indicio de una nueva crisis de identidad política lo dan los escasos puntos de diferencia entre quienes son hoy los dos candidatos al sillón presidencial, Daniel Scioli y Mauricio Macri; de aquí podemos inferir que el aproximadamente 65% de los ciudadanos que NO votaron al FRENTE PARA LA VICTORIA o bien no acuerdan con su política, o quieren un cambio de mando o bien no quieren al candidato, por otro lado, el 65% de los electores que NO votaron al FRENTE CAMBIEMOS o bien no acuerdan con el tipo de propuestas o no es este el candidato de su agrado. Siendo que no es de mi intención un análisis profundo sobre donde irán a parar aquellos votos de adhesión ideológica que no fueron para estos dos candidatos, deseo analizar si cuales serían los puntos controversiales para el votante medio no militante, que no se siente representado por ninguna de las personas que irán a balotaje. 
Uno de los problemas más grandes de la política argentina es que nos dejamos llevar más por la persona del candidato que por la plataforma política que se propone, con esto quiero decir que no asistimos a las urnas a elegir al tipo más simpático del país sino a votar una idea de administración del Estado. de aquí que el odio hacia alguno de los exponentes políticos no debe ser un límite de adhesión de ideas, ergo, es compatible odiar a Daniel Scioli y sin embargo adherir a una idea de Estado Social, así como es compatible detestar a Mauricio Macri y querer proclamar un Estado Liberal.
Vamos entonces a desmembrar las propuestas para buscar la más conveniente para nuestro futuro.
POR EL LADO DEL ESTADO SOCIAL, sus características principales son las siguientes:
-Intervención del Estado en la vida económica
-Empresas públicas en sectores de importancia estratégica para el desarrollo del país (electricidad, hidrocarburos, transportes, etc)
-Políticas de redistribución de la riqueza mediante una política fiscal progresiva (impuestos directos)
-El sistema impositivo permite financiar los servicios prestados por el estado del bienestar (ayudas para hijos, becas, subvenciones a empresas o a actividades, seguridad social: asistencia sanitaria, invalidez, prestación por desempleo, jubilación, etc)
-El Estado garantiza las relaciones laborales aceptando acuerdos entre sindicatos y empresarios.
POR EL LADO DEL ESTADO LIBERAL, sus características salientes son las siguientes: 
-La desregulación del comercio y las finanzas, tanto en su nivel nacional como internacional.
-La privatización de muchos servicios brindados por el Estado.
-La cesión por parte del Estado de su compromiso de regular activamente las condiciones macroeconómicas, especialmente en lo referente al empleo.
-Brusca reducción en el gasto social.
-Reducción de los impuestos aplicados a las empresas y familias.
-Debilitación de los sindicatos, desplazando el poder a favor del capital y debilitando la capacidad de negociación de los trabajadores.
Lógicamente es de un votante responsable informarse sobre la viabilidad de las propuestas de los candidatos en base a las condiciones objetivas de la realidad.
Es por ello que propongo olvidarnos del odio o deprecio al sujeto y enfocarnos en la plataforma política que nos parezca más acorde para nuestro futuro. Elijas lo que elijas, lo importante es que tengas fundamentos suficientes para sostener el tipo de Administración del Estado que consideras mejor para todos.

martes, 20 de octubre de 2015

SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO Y DISCRIMINACIÓN SOCIAL (Por Ezequiel Espina)

Están deambulando desde hace algún tiempo, una imagen que promueve la idea de la reimplementación del Servicio Militar de carácter obligatorio para los jóvenes de entre 16 y 18 que no estudian ni trabajan. Me gustaría esbozar brevemente mi postura, por la cual  considero que esto sería una nefasta práctica.
En primer lugar, la educación (siendo muy generosos con esta palabra) o instrucción militar se funda en un modelo autoritario, violento y represivo que se sostiene a partir del miedo que implanta un superior jerárquico sobre sus inferiores. Si bien podrían en principio objetarme que es una forma de inculcar el valor respeto, orden y rectitud, quiero expresar mi desagrado para con los adeptos a esta idea, ya que existen indicios en la historia que nos han demostrado que la violencia solo engendra más violencia. Además de tratarse de un modelo de antaño fuertemente criticado por teorías pedagógicas modernas que presentan interesantes propuestas superadoras para la cuestión. Quienes comparten la labor pedagógica entenderán muy bien de que les hablo. Quiero hacer la salvedad que no restrinjo el término "violencia" en su acepción física sino más bien a su carácter simbólico, teniendo en cuenta que con el advenimiento de nuevas concepciones sociales, el ejercicio de la violencia física sería notablemente condenado, aunque la violencia simbólica aun persiste en las practicas social, no están exenta entonces en los ámbitos educativos.  
En segundo lugar, este carácter genérico de jóvenes cuyas edades oscilan entre 16 y 18 que no estudian ni trabajan podría parecer neutral, pero creo que subyace un fuerte contenido de discriminación social. 
En primer término, pensemos que sería quizá la ociosidad y la delincuencia los males a combatir con esta propuesta (me permito la libre vía de deducción vista la escasa argumentación que surge de las publicaciones que he leído), siendo así, se tornaría que todo joven que no asiste a una institución educativa o que no realizare labores a cambio de un sueldo podría ingresar en esta categoría. En principio quisiera analizar el problema formal que esto conlleva, ya que, un joven de familia acomodada podría o bien ingresar a una institución educativa pública o privada sin preocuparse por su rendimiento académico (existen muchos casos), o bien verse respaldado por adquirir un puesto laboral por los contactos de su entorno, cuestión de la que se encuentra privado alguien de clase baja, teniendo o no intención de progresar; sepamos que no toda la población cuenta con condiciones objetivas favorables para su progreso social (lease contención familiar y del entorno, capital económico y/o cultural). Esto tornaría discriminatoria la selección de individuos a sabiendas de que las clases menos favorecidas serían posiblemente las mas perseguidas, reproduciéndose la persecución Penal, donde siempre es más visible y repudiada la acción de delitos "burdos" con uso de la violencia (robos, hurtos, lesiones) antes que los "complejos" que ameritan una formación mayor como las estafas o evasiones que mayor bienes quitan y mas daño causan y son propios de las clases acomodadas.
En segundo término, debemos recordar que entre otras funciones, la escuela se aboca a lo que algunos autores denominan "socialización secundaria", entendiéndose como la preparación o formación del individuo para ocupar un rol social en el contexto social del que participa, ergo, la escuela es un paso que otorgaría en principio mayores posibilidades de progreso y autonomía. Esta institución es obligatoria, pero la elección de la modalidad no es impuesta, esto quiere decir que cada ciudadano puede optar entre un bachillerato (con su respectiva orientación) o bien una escuela técnica. Pero contrariamente a esto, la propuesta en cuestión obliga a una fracción de la población a asistir a un tipo específico de formación y, a sabiendas de que quizá este pecando de extremista, presiento que en el fondo se asemeja más a pensar en un reformatorio, ya que se hace énfasis en el carácter de potencialidad delictual de los jóvenes que se condicen con el supuesto en cuestión.  Por otro lado, creería que la optimización en materia de política educativa y social, permitiría una mejor articulación de tratamiento de estos casos especiales para incluir dentro de la educación común y no fraccionar y apartar en una institución distinta.
No soy alguien que este en contra de las instituciones de cuerpos de defensa, pero considero que debe darse vía libre de elección al ingreso de instituciones educativas de distinto orden y no imponerse un tipo de pedagogía. Así también, deseo aclarar que me pronuncio en contra de las prácticas autoritarias y con dejos de la pedagogía tradicional que aun hoy persisten en nuestro sistema educativo, por lo que no condeno a una institución militar por su mero carácter militar, sino al tipo de pedagogía que impera, teniendo en cuenta las nuevas propuestas superadoras que actualmente existen. 
Con esto quiero exponer que no niego la realidad, como todos confío en que una mejor educación ayudará a disminuir los conflictos sociales, pero considero que la discriminación de clases es la principal causa de violencia, por lo cual antes que separar apuesto por la inclusión en un marco pedagógico ameno que brinde herramientas para la superación de los conflictos y propicie la autonomía individual, sin ninguna de las antiguas recetas represivas que tanto perjuicio social nos produjeron.

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