lunes, 25 de septiembre de 2017

PASANTÍAS: ¿INSERCIÓN O PRECARIZACIÓN LABORAL? (Por Ezequiel Espina)

A raíz de la toma de colegios por parte del alumnado de la Ciudad de Buenos Aires, se suscito una fuerte polémica en torno a la reforma educativa impulsada por el Gobierno.

Si bien existen distintos matices en cuanto a la discusión, uno de los puntos tiene que ver con la implementación de Pasantías en el nivel secundario de enseñanza. Por un lado, los sectores que ven con buenos ojos esta propuesta sostienen que implica una forma propicia de iniciar a los jóvenes en el mundo laboral, permitiendo que exploren campos de su interés y pongan en práctica sus conocimientos, siendo esto un buen anclaje en la formación para la vida adulta. Por otro lado, los sectores que la resisten alegan que es una forma de precarización laboral, siendo que los estudiantes pasan a cubrir funciones de los empleados, beneficiando a los empresarios y significando así “mano de obra barata”.

Sin intención de adentrarnos en el aspecto legal, mi intención es poner en tensión esta cuestión desde el plano estrictamente pedagógico. En este sentido, es lógico pensar que las pasantías debieren representar una instancia de puesta en práctica de los conocimientos adquiridos y/o una oportunidad de explorar el campo de estudios o inserción laboral que el joven tiene en vista para su futuro. 

Si bien estas razones asoman como una interesante propuesta educativa, la realidad dista mucho de sus nobles intenciones. 

-En primer lugar, las empresas no operan con objetivos pedagógicos, eso quiere decir que difícilmente se encuentre el espacio y el tiempo para poder enseñar al joven aspectos de la labor, por lo cual es probable que se le destinen tareas más mecánicas y que su control sea escaso.

-En segundo lugar, el “monitor” o asistente pedagógico resultaría una figura de suma necesidad, tanto para analizar el crecimiento individual del estudiante como también para asegurar que las tareas encomendadas sean acordes para dichos fines. Siendo que el presupuesto para educación es acotado, veo difícil que se crease esta figura y se asigne la cantidad de puestos necesarios, ya que los cursos que cuentan con un promedio alto de estudiantes necesitan de un control constante para su aprendizaje.

-En tercer último lugar, la falta de control en las tareas asignadas y la realización de empleos mecánicos destruye por completo la misión pedagógica que la propuesta podría tener. Debemos considerar que los saberes adquiridos durante la cursada debieran significar herramientas útiles para poner en práctica y permitir la superación de los problemas que pudieran surgir, solo así se configura el aprendizaje significativo. Además, el trato normal como empleado común sin una guía orientativa que encuadre pedagógicamente y que tenga como único requisito la confección de un informe final como mero trámite burocrático, a nada contribuye a los fines educativos.

En síntesis, noto una clara incongruencia entre la letra de la propuesta y la realidad, por tal razón creo que el reclamo de los estudiantes es legitimo y debiere reconsiderarse por parte de las autoridades políticas, una propuesta con mayores garantías de éxito educativo.

¿USTEDES QUÉ PIENSAN?

lunes, 18 de septiembre de 2017

¿NADIE MENOS? (Por Ezequiel Espina)

El domingo 10 de septiembre en la ciudad de San Rafael, Julieta Silva, atropelló y mató a su pareja Genaro Fortunato. 

Tanto medios como personas manifestándose por redes sociales utilizaron el caso para afirmar que la violencia de género es una problemática que debe hacerse extensiva a los varones, tergiversando de algún modo el lema del colectivo feminista de "ni una menos".


¿Por qué este crimen no es un caso de violencia de género?

En primer lugar, debemos considerar que se realiza una "inflación penal" en cuanto se pretende hacer recaer en esta figura un homicidio perpetrado por un género contra otro, cuando el contenido de la norma pretende castigar a quien comete el delito fundándose en una cuestión de género. Esto quiere decir que el mero hecho de que una persona mate a otra de otro sexo no configura un delito por violencia de género. 

En segundo lugar, hacer extensible la problemática de la violencia de género a los varones resulta una postura poco crítica frente a la realidad en la que vivimos. El femicidio resulta ser el último eslabón de una serie de injusticias que no solo engloba el maltrato físico y verbal sino también la precarización laboral, la falta de oportunidades en razón de género y la presión social de los estereotipos machistas.

Difícilmente los hombres podamos sostener que estamos en un plano de desigualdad por el género, si por razones económicas, sociales, raciales o religiosas, que hasta son factores por los cuales las mujeres también son discriminadas, aunque a ellas las afecta un factor más: el género.

Consideró entonces que el homicidio en cuestión es terrible, es reprochable el acto, pero de allí a plantearlo como un problema de género es un error garrafal. Más aún si intenta opacar una lucha justa de un colectivo que busca reivindicar los derechos de un sector fuertemente oprimido por una sociedad machista...

sábado, 2 de septiembre de 2017

LA NEUTRALIDAD POLÍTICA EN LOS CONTENIDOS ESCOLARES... (Por Ezequiel Espina)

Se mantiene actualmente
en la agenda de la discusión pública la desaparición de Santiago Maldonado y la responsabilidad Estatal en la misma. Esto insta necesariamente a discutir los extremos en las intervenciones del Estado haciendo uso de la fuerza pública, razón por la cual es imposible no adentrarnos en materia de Derechos Humanos.
En este contexto, se suscitó la polémica en torno a la mención que muchos docentes y estudiantes hicieron en las aulas de los distintos niveles de educación. Pero la diferencia es tal en la concepción del fenómeno, que mientras un sector veía con buenos ojos trasladar el tema a las aulas, otra parte de la población rechazó con enojo tachándolo de adoctrinamiento.
Varios interrogantes surgen en escena: ¿la escuela esta para instruir o para educar en valores? ¿por qué no se trata el tema de Derechos Humanos como contenido de las curriculas? y por último y quizá mas polémico, ¿SON POLÍTICAMENTE NEUTROS LOS CONTENIDOS EDUCATIVOS?

Para empezar, vamos a establecer algunos puntos previos. La instrucción de saberes, técnicas y métodos no pueden aplicarse en abstracto, sino que deben tener un anclaje fáctico útil para la vida, ya que en caso contrario la educación tendría un claro disvalor y no se estaría formando para la vida. Por otra parte, surge de sumo interés para la formación del ciudadano y de una sociedad armonica, la formación de valores que permitan una valoración moral de la instrucción de saberes.
En este contexto surge imperioso que la sociedad sea conocedora de los Derechos y Garantías que rigen en nuestras normas y, conforme la reforma constitucional de 1.994 y más precisamente en el art. 75 inc. 22, los tratados internacionales y más aun los Tratados de Derechos Humanos forman parte del bloque de normas de más alto grado. Es por esa razón que debe afirmarse la necesidad de que su discusión se de en el interior de las aulas.
Por último, frente al interrogante de si los contenidos escolares son políticamente neutros, la respuesta es negativa. NINGÚN CONTENIDO ES POLÍTICAMENTE NEUTRO. Si bien el discurso científico pretende lograr esto (o al menos hacerlo creer), esto deviene no solo inapropiado, sino imposible.
Pensemos en el vacío de contenido de materias sociales como Historia, Cívica o Geografía (por citar algunos ejemplos solo del nivel medio). Su abordaje nunca fue neutro. Celebramos en actos y asimilamos el "Descubrimiento" de América y la "Conquista del Desierto" como hechos de gran trascendencia que nos acercaban al progreso. Pero basta con leer solo algunos instrumentos de Derechos Humanos para advertir que estos fueron brutales delitos que incluyen las violaciones mas grandes en materia Humanitaria. Y no me parece valido referir que estoy siendo "anacrónico" al comparar sucesos con conceptos de distintos tiempos, ya que ese me paree el primer paso de los discursos legitimantes de una ideología conservadora.
Otra cuestión que me parece relevante traer a colación tiene que ver con la concepción hermética que se tiene de los establecimientos educativos. Allí se asiste solo a "aprender". Pero parece que ese "aprender" se delimita solo a la adquisición de contenido, aunque déjenme decir, esos saberes deben tener un impacto social. Como tales entonces, se encuentran inmersos en una realidad social de las cuales es imposible desprenderse. 
Todos los niños y jóvenes deben tener la posibilidad de preguntarse y discutir el porque de las condiciones de su colegio, la legitimidad de una medida de represión, el acierto normativo de la decisión de un juez y la pertinencia de una política de gobierno.
El primer paso debe ser entender que la política no puede ser tabú y, además, que los establecimientos educativos no son universos distantes de la realidad y ajenos a las problemáticas sociales...

¿USTED QUÉ PIENSA?   

domingo, 27 de agosto de 2017

SANTIAGO MALDONADO: UNA DESAPARICIÓN POLITICA... (Por Ezequiel Espina)

Una ola de tendencias invadió las redes sociales bajo el eslogan del reclamo: ¿DONDE ESTÁ SANTIAGO MALDONADO?
Y es que este mensaje dirigido a la cúpula de estado a raíz de las fallidas manifestaciones de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, causó un fuerte malestar en las distintas orientaciones políticas que actualmente atraviesan nuestra Nación.
Por un lado, fracciones de corte progresista e identificados con la bandera de los Derechos Humanos, y más próximos a una orientación ideológica cercana a la oposición, solicitan una respuesta del Estado producto de la intervención de Gendarmería y donde fue visto por última vez Santiago Maldonado.
Por otro lado, sectores de tinte más conservador y alineados con el oficialismo, denuncian el oportunismo político con el que sostienen que se funda la causa.
La realidad es que el caso de Santiago Maldonado a traspasado la barrera de lo que representa el Derecho Penal ordinario, oscilando incluso en lo que se sospecha podría enmarcarse en un hecho políticamente aberrante como lo es la desaparición forzada de personas en el marco de un gobierno democrático.
El fenómeno, de innegable contenido político sin lugar a dudas, se asemeja a lo ocurrido con el reclamo de “ni una menos”. Recordemos las voces que se alzaban y criticaban el eslogan alegando que debería ser “nadie menos”. Cabe advertir, y coincido plenamente con el colectivo feminista, que el reclamo digno que se intenta, de ningún modo intenta opacar o acompañar los múltiples reclamos de justicia que afectan a los distintos sectores de la sociedad.
De este modo, es que solicitar una respuesta al Estado para que se reconsidere sus formas de intervención en conflictos e investigue la desaparición de Santiago Maldonado, no implica desconocer la importancia de la búsqueda y la preocupación las tantas personas desaparecidas en Democracia.
Esto resulta entonces un caso de inminente necesidad de atención que no puede apartarse por una cuestión de apatía política.
¿USTED QUÉ PIENSA?

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