domingo, 31 de agosto de 2014

2 claves para hablar sobre Derechos Humanos (Por Gastón Coronel)



En pleno siglo XXI vivimos en un mundo donde, a plena luz del día, en el medio de una ciudad, cae una bomba y destruye una escuela matando a cientos de niños. En este siglo, denominado “el siglo de los Derechos humanos”, 2000 humanos ingresan a un país movidos por el hambre extremo y son expulsados porque ese mismo país ya tiene demasiados humanos de su propia patria muriendo de hambre y a la deriva.

Hoy en día, no hace falta seguir enumerando ejemplos para concluir que todo el mundo habla de los Derechos humanos (DDHH), sin embargo, pocos son los que saben verdaderamente de qué están hablando. El poderoso exige sus privilegios como tal, el marginado reclama que se atiendan sus necesidades, el trabajador de clase media pide más justicia, el profesional denuncia buscando mayor libertad, y todas estas demandas se hacen en nombre de los derechos humanos. Tal es así que existen numerosas agrupaciones de defensa de estos derechos, que se dedican exclusivamente a velar por su cumplimiento, pero este aumento del uso del término no se tradujo necesariamente en mayores derechos respetados o garantizados. Entonces, luego de considerar estas cuestiones con un poco más de detalle, cabe preguntarse:

¿De qué hablamos cuando hablamos de Derechos humanos?

Los grandes formadores de opinión de nuestros tiempos (los medios de difusión) hacen un uso frecuente de los DDHH. Si recorremos sus páginas o programas nos encontraremos muy a menudo con que se dio tal avance o tal retroceso en materia de Derechos humanos. No obstante, pese a ser temas importantes en la agenda mediática, siempre se los asocia a un ámbito particular y restringido, mostrando una escasa porción de todo lo que en realidad entra dentro del término DDHH.

El uso periodístico de los DDHH se encuentra asociado en este contexto a la temática estrictamente judicial o civil, y rara vez se lo relaciona con ambientes económicos, sociales o culturales. De manera que por lo general escucharemos hablar de juicios a ex militares por delitos de lesa humanidad, el reconocimiento de la identidad de género, la libertad de expresión, los crímenes de guerra, y cuestiones de este tipo que sin duda no se puede negar que son de suma relevancia; pero rara vez oiremos el término DDHH asociado a cuestiones que también son de gran importancia como el acceso a un nivel de vida digno, el trabajo en negro, el acceso a la información científica y cultural o la representatividad gremial, por ejemplo.

Esta mirada parcializada de los DDHH nos impide comprender el alcance total que tiene un concepto tan importante en nuestras vidas, y a su vez esconde una postura ideológica y económica que prioriza las libertades individuales y el indeterminado acceso al capital, la propiedad y los recursos, en desmedro del interés por la desigualdad económica y la falta de oportunidades de movilidad social y cultural. Entonces:

¿Cómo escapar a la versión parcializada de los DDHH que nos ofrecen los medios?

Para tener una mirada realmente completa de los DDHH es preciso ir más allá de la manipulación que los medios hacen de su significado respondiendo a intereses políticos y económicos, y remitirse a una interpretación reflexiva tanto de las leyes que rigen esta temática a nivel internacional, como de los procesos históricos que las originaron. Además, es importante saber que las normativas sobre Derechos humanos no son un cuerpo uniforme, armónico y cuadrado de leyes aplicables inmediatamente, sino que son premisas morales con distintos niveles de influencia sobre los Estados, que dan lugar a varios problemas de interpretación, de doctrina y de aplicación; por lo que no está todo dicho en este ámbito, y aquí intentaré ofrecer un esquema lo más sintético posible para hacernos una idea más precisa de qué son los Derechos humanos.

2 claves para entender qué son los DDHH y qué problemas motivan

CLAVE 1: Los DDHH son UNIVERSALES. Tal como lo expresan la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” y los “Pactos internacionales de Derechos Humanos (Civiles y políticos; y Económicos Sociales y Culturales)” pronunciados por la Organización de las Naciones Unidas. Esto significa que los privilegios y atributos desprendidos de la normativa en DDHH se aplican a cualquier ser humano por el simple hecho de ser tal, más allá de su origen étnico, su condición socio económica, su inclinación ideológica, religiosa, su raza, etc. 
Sin embargo, esta cualidad lleva consigo numerosos problemas para su aplicación. Ya que esta normativa surge desde una concepción primordialmente occidental, racionalista, moderna y desacralizada; por lo cual el hecho de intentar insertar esta forma de ver el mundo entra en colisión con los principios morales que rigen a gran cantidad de comunidades orientales o medio orientales. 
¿Cómo exigir a una comunidad que rige su práctica cotidiana en base a principios religiosos, que elimine aquellos rituales que atentan contra ciertos derechos humanos desde nuestra perspectiva occidental desacralizada y racional? ¿Qué legitimidad tiene la ONU para obligar a un Estado o comunidad a cambiar su cosmovisión y vulnerar tradiciones ancestrales?

CLAVE 2: Los DDHH son INTEGRALES. Como se ha mencionado antes existen 2 tipos de DDHH: los Derechos Civiles y Políticos y los Derechos Económicos Sociales y Culturales. Los primeros hacen referencia a aquellas áreas de la vida individual de cualquier ser humano en la cual el Estado no puede intervenir ni vulnerar, impedir o prohibir su desarrollo de acuerdo a los principios morales emanados por la ONU; mientras que los segundos tienen que ver con aquellos bienes, recursos o servicios básicos, elementales y necesarios para la vida digna de cualquier individuo, que tienen que ser garantizados por el Estado. Ahora bien, si bien existe esta diferenciación entre estos dos tipos de Derechos, una de las características principales de los DDHH es que no pueden establecerse jerarquías entre ellos, es decir es tan importante y fundamental el derecho a la vida como el derecho al trabajo digno, por ejemplo. De modo que si se vulnera alguno de ellos, se vulnera por añadidura todo el resto de los derechos.
No obstante, si pensamos un poco encontraremos algunos problemas que se desprenden de esto. ¿Cómo hace un Estado para cumplir con los deberes positivos que le demandan los DDHH si no dispone de los recursos económicos para garantizarlos? 
Y en el caso de que disponga de los recursos económicos pero se trate de un bien contingente, es decir que se agote o aún no se haya encontrado el modo de acceder a él, ¿cómo hará el Estado para garantizarlo de modo absoluto en todo momento?

Estos son algunos inconvenientes que hacen difícil la aplicación completa de los principios de la doctrina sobre Derechos humanos, y que determinan en la práctica diferencias claras entre derechos, las cuales terminan desembocando en las jerarquías que se pretendieron evitar. De manera que, en los hechos y aunque no debiese ser así, no es lo mismo para el Estado “no intervenir sobre el derecho a la libre expresión de todo individuo”, que “garantizar el acceso a un nivel de vida acorde con la dignidad humana, incluso vivienda, vestido y alimentación”; siendo el segundo tipo de derechos el que se vulnera sistemáticamente y sin posibilidad de exigencia de parte de las personas damnificadas. 

jueves, 28 de agosto de 2014

Cortes de puente: la paradoja de ejercer un “Derecho” vulnerando el de otros… (por Ezequiel Espina)

Quizá usted tanto como yo, ya tenga “normalizada” la incertidumbre cada mañana de saber o no si las rutas cotidianas de paso estarán o no cortadas por algún tipo de protesta social. Lo cierto es que hemos alcanzado un punto en el cual se desconoce el reclamo y deja de sorprendernos que un ínfimo grupo de personas, que muchas veces podemos contar con los dedos de nuestras manos, tomen lugar en el la vía de paso que une la ciudad de Cipolletti con la de Neuquén.

Ahora nos surge el siguiente interrogante: ¿Cómo se legitima un reclamo que causa perjuicios en el resto de la población
Probablemente un manifestante que toma este tipo de medidas razone con la siguiente lógica:  la masificación de un reclamo aumenta exponencialmente su eficacia, por ende un grupo aún reducido puede ser atendido con más rapidez si toma medidas antijurídicas para captar la atención de la agenda periodística que sirva como movilizador para los dirigentes políticos para así atender el reclamo con más urgencia. Lo cual toma mayor envergadura e inmediatez si vulnera los derechos de terceros ajenos a tal conflicto. Así se comprende la lógica de impedir la libre circulación de un pasaje y no el reclamo pacifico en un espacio que no menoscabe derechos individuales de terceros...
¿Qué tenemos para decirles quienes nos oponemos a estas medidas? 
Nosotros comprendemos que uno toma una medida extrema para casos de extrema necesidad, pero no justificamos que para asegurar un derechos se vulneren los ajenos, por ende, bajo ningún punto de vista:

"El fin justifica los medios" 
En lo que a la eficacia respecta, esta contienda social o reclamo del cual toman parte se torna una herramienta de "rechazo" ante los ojos del resto de la sociedad, ya que no logra apoyo masivo por tratarse de un medio no idóneo de reclamo. 
¿En que cabeza cabe unirse a una causa qué me esta perjudicando?
Nuestra Carta Magna en su artículo 14 contempla el derecho de transitar libremente por la república
Así también el artículo 1071 del Código Civil proclama: 
“La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considerará tal al que contraríe los fines que aquélla tuvo en mira al reconocerlos o al que exceda los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres…” 
Todos aquellos que se jactan de defender los Derechos de los trabajadores replanteense si en las vías elegidas no se esta vulnerando los Derechos a más trabajadores y estudiantes... 

miércoles, 27 de agosto de 2014

BIO QUE ? (Por Luciano Vatcoff)




Todos escuchamos hablar alguna vez del biodiesel, nos cuentan historias de un producto tan mágico como milagroso, un producto noble que podía darnos energía a muy bajo costo y sin daños colaterales ¿será cierto?

El biodiesel es un combustible renovable que se obtiene a
partir de lípidos naturales , como aceites vegetales y grasas animales, mediante procesos industriales de esterificación y se aplica en la preparación de sustitutos de combustibles derivados del petróleo.

El biodiesel tiene una ventaja ecológica, en comparación con el diésel de origen fósil, ya que reduce las emisiones de gases que provocan el efecto de invernadero. El biodiesel reduce el monóxido de cabono neto en un 78% coparado con al diésel del petróleo. Además de sus características ecológicas otra de sus grandes ventajas es su sencilla y barata elaboración.

Al parecer nos encontramos frente al padre de los combustibles .

PERO…

En primer lugar nos encontramos frente a una publicidad ecológica engañosa o “greenwashing” , ya que el prefijo “bio” hace referencia a productos procedentes de la agroecología donde esta prohibido utilizar productos de síntesis artificial (abonos químicos ). Esto deja en evidencia que se esta intentando relacionar y atribuir características ecológicas que no posee un producto convencional , con el fin de aprovecharse de las bondades y buena imagen que proporcionan los productos BIO.

La producción masiva de biodiesel genera un aumento de la deforestación , además de la destrucción de los ecosistemas y la biodiversidad, ya que para su cultivo se emplean pesticidas químicos y abonos de síntesis, todos estos productos van a para al suelo afectando negativamente a la fauna (como las abejas).Sumado a que debido a su baja relación “cantidad de materia prima vs producto terminado “se necesitan gran cantidad de espacio físico para su producción produciendo así una expansión masiva de las fronteras agrícolas.

AHORA…

Si bien vimos que el biodiesel no es tan “bio” como parece , sigue siendo por mucho más saludable y rentable que el diésel del petróleo.

Lamentablemente es un combustible que solo pueden producir los países desarrollados, los cuales, por hoy manejan el negocio del petróleo y en muchos casos este representa un pilar importante en su economía.

Es por esto que sin animos de ser pesimista , les digo que falta mucho para la era del “agrocombustible” (porque “bio” no es ). 

sábado, 16 de agosto de 2014

Escuela vs Instrucción virtual (Por Gastón Coronel)

El viejo Hobsbawn dijo una vez que “hasta el triunfo de la televisión, ningún medio de propaganda podía compararse con la eficacia de las aulas”
En ese entonces se temía por la existencia de la Escuela como institución y ese miedo era provocado por la emergencia de los primeros medios audiovisuales.
Sin embargo, hoy en día estamos en el comienzo del siglo XXI y pese a presenciar el nacimiento de nuevas tecnologías de comunicación más innovadoras que la televisión, todavía nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes asisten a instituciones educativas pertenecientes al sistema formal. 

¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de la Escuela? ¿Qué la mantiene en vigencia y qué pone en peligro su devenir? ¿Puede existir educación sin Escuela?

La escuela como nosotros la entendemos nace, ya desde su origen, ligada a una función de socialización; y puede que este sea uno de los aspectos de mayor controversia al pensar en sus fortalezas y debilidades. En los inicios de la Modernidad, los ideales políticos y económicos de cambio y movilidad social exigían de la Educación la preparación del ciudadano para insertarse en la vida productiva y “participativa” de la Nueva Era; pero en una sociedad en la que la información básica de los quehaceres de ciudadano y trabajador están al alcance de cualquiera desde los medios virtuales de comunicación: 

¿cuál puede ser la utilidad de la institución educativa?

Es esta inmediatez y diversidad de la instrucción virtual lo que ha llevado a muchos a poner en duda la eficacia real de la Escuela; sin embargo hay pensadores que sostienen que existen hábitos, modos y valores que son de gran utilidad para cualquier Estado y sólo pueden ser inculcados a través de la relación constante y sistemática que se da en las aulas. Es por ello que la educación formal sería clave en la formación de individuos disciplinados, organizados, normalizados y sociables, aunque la información básica sobre el mundo la provean los medios virtuales. Pero, ¿cumple el sistema educativo con esta función?

La falta de motivación por parte de los estudiantes producida por una cantidad desmesurada de contenido desconectado de la realidad inmediata y cotidiana; la dificultad de los docentes para integrar los conocimientos y las vivencias del alumno por la exaltación de métodos poco versátiles y demasiado abstractos; la crisis de la figura de autoridad de los docentes motivada por los cambios sociales y políticos; y los extensos niveles de deserción a causa de la precariedad económica y el deterioro cultural de las mayorías, son algunos indicadores que se mencionan para alertar sobre la incapacidad de la Escuela Moderna para sobrellevar y enfrentar las problemáticas sociales que la afectan.

Esta situación, además de hacer emerger intentos políticos apresurados de “actualización” o “integración” de las instituciones educativas a las nuevas tecnologías multimedia, plantea interrogantes serios sobre qué valor tienen las prácticas educativas, qué se proponen y qué medios son más adecuados a sus fines. 

¿Debe la Escuela reducirse a la formación de ciudadanos normalizados? ¿Qué perfil de persona es deseable para la Educación? ¿Las nuevas tecnologías son un desafío o un peligro para las prácticas pedagógicas?


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