sábado, 22 de julio de 2017

CON LOS CHICOS NO! (Por Ezequiel Espina)

Fue el pasado domingo cuando el Periodista Jorge Lanata puso al aire la entrevista realizada a "Polaquito", un niño del Gran Buenos Aires cuya vida atraviesa una difícil situación. Drogas, violencia, uso de armas y hechos delictivos que implicaban robos y homicidios son algunas de las facetas diarias que atraviesan la vida de este pequeño niño.
Debemos tener en consideración primero cual es el objetivo de la nota, pues ninguna producción periodística es neutra. Plantear que es solo una muestra de la realidad sin dimensionar las implicancias que ello tiene es falso, porque toda muestra de la realidad social tiene una intencionalidad política. 
En el presente caso, el señor Jorge Lanata podría intentar resguardarse bajo el fundamento de intentar "desvelar" la situación de desamparo de algunos jóvenes, o la tan clásica "falta de presencia estatal". Pero lo cierto es que con esto no solo que no esta colaborando con la situación de "Polaquito", sino que hecha más leña al fuego a la polémica cuestión de la baja de la edad de imputabilidad y estigmatiza aun más a los jóvenes en situación de pobreza. Más aun porque lo revelado en una entrevista puede no condecirse con la realidad, ¿por qué tenemos que creer que todo lo que allí se dice es verdadero? ¿Quién puede dar fe de la veracidad de ello? Pero a los responsables de la nota no les importó, ellos querían exponer a alguien como prototipo de la delincuencia, e hicieron lo más bajo que alguien puede hacer: exponer a un niño a su siniestro plan.
La ecuación es simple, si falta acción estatal debe producirse una respuesta del Estado frente al fenómeno, pero el problema es cuando esa decisión se inclina por la respuesta penal.
Este tipo de producciones lejos de colaborar con la causa son funcionales a un discurso de legitimación del aparato punitivo del Estado. Esto deja al desnudo el escaso respeto por los Derechos del niño. "Polaquito" es el objeto de un vergonzoso show mediático de legitimación discursiva en la esfera política. 
La demagogia no sede terreno, más recortes en materia social para ampliar la respuesta del aparato penal...

¿Usted qué piensa? 

viernes, 7 de julio de 2017

MANO DURA, DEMAGOGIA PURA... (Por Ezequiel Espina)

Acaba de sancionarse la modificación de la Ley de Ejecución Penal Nº 24.660, más precisamente en lo que regula las salidas anticipadas de los internos.
Si bien esto se celebró como un nuevo triunfo de la "mano dura" contra la delincuencia y en favor de mayor seguridad para los ciudadanos, es menester hacer un análisis critico de la eficacia de la medida planteada.

¿QUÉ MOTIVÓ EL PLANTEO DE LA REFORMA?
La cuestión teniente al problema de la "inseguridad" es una constante en la agenda de la opinión pública producto de que la tasa de criminalidad parece acrecentarse día a día. 
Bajo el brazo de lideres políticos como Sergio Massa actuante como emblema de las políticas de restricción de Derechos en materia de ejecución penal y de proceso penal, se le quiere hacer creer a la población que con mayor castigo se lograrán reducir los indices de criminalidad en el país. Bajo este discurso,  en consonancia con las alianzas políticas previa a las elecciones y junto con aberrantes sucesos como el asesinato de Micaela Garcia, se forjó un clima optimo para avanzar en este tipo de legislación.

¿QUÉ PLANTEA LA REFORMA? 
El texto establece que no se podrán otorgar salidas anticipadas a los condenados por "violaciones a la integridad sexual, por torturas seguida de muerte, narcotráfico, trata de personas y robo con arma de fuego y en banda".

¿ES JURÍDICAMENTE ACEPTABLE LA REFORMA? 
La decisión del Congreso resulta claramente regresiva en materia de Derechos Humanos, violando el principio de progresividad normativa y atentando contra el principio de igualdad que consagra nuestra Constitución Nacional, como así también el fin que nuestra Carta Magna impone a nuestras instituciones penitenciarias, no como establecimientos de castigo sino como espacios de reinserción social.
 
¿REPRESENTA UNA SOLUCIÓN REAL ESTA MEDIDA?
Lo primero que tenemos que considerar es que el mero transcurso de tiempo no asegura bajo ningún punto la reinserción social. En esta linea entonces resulta absurdo pensar que prohibir las salidas anticipadas y hacer cumplir estrictamente el tiempo de condena signifique una solución.
En consonancia con esta última idea, se debe entender que solo una correcta labor de la institución penitenciaria que asegure acceso a la educación, a la contención y a la reinserciòn social pueden llevarnos a bajar la tasa de reincidencia, no así el mero transcurso del tiempo de encierro de la pena.
Por otra parte, contrariamente a los fines que establece perseguir, prohibir las salidas anticipadas causa un efecto totalmente adverso, esto es, hacer que un interno salga en peores condiciones producto de su nula relación con el exterior.
Por otro lado, me resta afirmar que las medidas de castigo no asegurar ningún tipo de avance en la materia, pensemos que en países como EEUU en donde hasta se castiga con pena capital, posee una de las tasas de criminalidad más altas del mundo. Ergo, la pena no es un mecanismo disuasivo del delito.
Por último, esto resulta ser una pobre respuesta de la clase política a los reclamos sociales ya que es una medida que actúa luego de producido el daño, entonces no ayuda a prevenir el delito; es una medida gratuita que fomenta más encierro en lugar de utilizar mayores recursos pedagógicos, médicos y psicológicos para el tratamiento de internos que aseguren bajar la tasa de reincidencia; y por último, es una clara muestra de demagogia discursiva y oportunismo político que en nada colabora con los problemas sociales. 
Más justicia social baja los indicies de criminalidad, aumentar las penas no.

¿USTED QUÉ PIENSA? 

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