martes, 21 de octubre de 2014

¿Cuál es el objetivo del sistema educativo medio? (Por Francisco Tomás Petris)



El rol socializador que cumplen las escuelas es indiscutible, y no en vano muchas personas consideran a los colegios primarios y secundarios como el “segundo hogar” de muchos chicos y chicas. En esta breve reflexión solo quiero dar a conocer mi punto de vista y respuesta frente al interrogante que da nombre al artículo, sin adentrar en otras dificultades que vienen de la mano. Como bien dicen algunos, los problemas nunca vienen solos…  

El gran primer grupo de socialización con el que las personas se encuentran cuando son arrojadas al mundo es la familia (o al menos los que tienen la gracia de pertenecer a una), e implica una apropiación del mundo que nos rodea (siendo ésta inducida por los progenitores o tutores, y además en relación a la idiosincrasia de los mismos), sumándole una serie de valores, conductas, habilidades, conocimientos, etc. A medida que transcurre la vida, ese mundo que conocemos se va ampliando y complejizando a medida que se nos inserta en las correspondientes instituciones; esto implica la aparición de nuevos grupos de socialización con la clara función de introducir a los niños/as en la sociedad.  

Uno de esos grandes grupos de socialización en el que nos vemos arrojados es la escuela; en la primaria se enseñan los conocimientos elementales y básicos, añadiéndole una forma de ser que todos los estudiantes deben (o deberían) seguir: el status de alumno ideal, responsable, buen compañero, aplicado y sumiso.

Centrándome ahora en el sistema secundario, se la critica mucho sobre sus falencias y ciertamente muchas de ellas son acertadas, y no producto del punto de vista de una persona singular que pertenece a una clase social, respecto de la educación tanto pública como privada. Lo que quiero plantear ahora es lo siguiente: Claramente el colegio secundario posee sus fallas y aciertos, pero en el caso de las fallas lo que realmente importa no es remarcar el error, sino resaltar el por qué falla.

¿Por qué se puede decir que hay casos en los que el colegio secundario representa un fracaso a nivel institucional y hasta podría decirse, fracaso adaptativo o en todo caso, falta de actualización de los métodos de enseñanza y contenidos? Ésta pregunta abre una puerta a un salón de debate muy ruidoso y amplio que me gustaría obviar, porque a lo que apunto es a responder la pregunta que da nombre a éste ensayo, y no centrarme específicamente las fallas del sistema educativo medio. La pregunta del por qué falla me lleva a ésta premisa: si hay fallas es porque el resultado no era el esperado, la función del colegio secundario no se realizó exitosamente, o al menos no del todo. Esta premisa es la que me llevó a cuestionar el objetivo del colegio secundario.




La función que cumplen las instituciones educativas de todo orden, tiene directa relación con el objetivo que se proponen. Mi respuesta frente a ésta gran pregunta, es que los colegios secundarios tienden a la formación de ciudadanos, centrándose en la faceta productiva, generadora de mano de obra, ya sea especializada (estudiantes que ingresaran en las universidades y saldrán de allí con título en mano a la búsqueda de buenos trabajos o en todo caso, un trabajo bien remunerado) o no especializada.

Las grandes dificultades con las que se presenta la inserción en la universidad están muy ligadas al objetivo que se propuso cumplir el colegio secundario aunque solo en parte; en parte me refiero a que la reproducción económica del sistema en el que vivimos efectivamente se cumple, tarde o temprano, incluso las personas que no pudieron acceder al secundario, tendrán que insertarse en el mercado laboral para sobrevivir. El gran problema que puedo vislumbrar, es que en el colegio secundario no se potencia la capacidad psíquica de los/as estudiantes. Cuando hago alusión a esta falta de capacidad psíquica me refiero específicamente a la falta de desarrollo en lo que respecta al lenguaje, siendo ésta una de las creaciones más significativas del ser humano y que potencian su intelecto.

Dicen que un tropezón puede evitar una caída… confío en que en los años venideros se pueda reasignar el objetivo y la función del sistema escolar secundario para que vaya acorde a la idea de un progreso intelectual de la población en general, aunque ésta idea sea más propia de una utopía irrealizable… o no.
 


lunes, 20 de octubre de 2014

Ningún cerco acerca la solución... (Por Ezequiel Espina)

Los indices delictuales que se traducen en una "sensación de inseguridad", fenómeno creciente en nuestro país, han despertado distintas formas de "combate" al problema de la delincuencia. Ya hemos visto alarmas, enrejados de casas y hasta alambres electrificados, pero curioso es el caso de uno de los barrios de la Ciudad de Cipolletti, cuyos vecinos se organizaron para realizar un cercado en uno de los perímetros del mismo. 
Este cercado representaría una restricción al ingreso por uno de los lados que se encuentra frente a la Ruta 22, dicha medida afectaría el transito a pie, ya que no alteraría las calles que por el barrio mismo pasan.
Esta medida funciona como una restricción a la forma de ingreso y egreso, lo que se considera que podría ayudar a bajar la taza de los delitos que afectan a la propiedad (robo y hurto).
Efectuemos un analisis sobre las posibles consecuencias. En primera instancia esto denota que se utiliza un resguardo frente a una amenaza exterior, osea no originada en el barrio mismo, sino que trataría de sujetos que provienen de afuera para delinquir allí dentro. Ahora pensemos en una efectiva colocación del cerco, lo cual trae aparejado como ya dijimos una limitación en su libre circulación, por lo que se efectuara de alguna manera un mayor control o al menos se tornará mas visible el transito por los ingresos.
La incógnita que suscita es:
¿Qué tan efectiva puede ser la restricción de uno de los perímetros? 
Considero que no justifica tomar esta medida como un medio para intentar combatir el delito. 


Ahora pensemos que sucedería si se avanzare con ésta y se cercaran más sectores del barrio, posiblemente estaríamos ante una nueva disposición barrio "sui generis" o "híbrida" próxima a lo que es un barrio residencial o cerrado. Esto conllevaría a un mayor control en los accesos, ya sea por los propios vecinos con una organización interna o con seguridad privada contratada por los mismos.
Hasta aquí parecería ser muy claro, pero:
¿cómo se hace para distinguir a quienes ingresan a delinquir de quienes no? 
Lamentablemente es aquí donde considero que comienza a construirse el indice de "peligrosidad" casi objetivo de las personas que allí transitan. Tomemos en consideración que en este barrio se ubican dos establecimientos de escolarización de índole publica a los cuales asisten en su mayoría estudiantes que no habitan en el mismo, como así también estudiantes universitarios de la carrera de Medicina que pasean por sus extensas y agradables plazas debido a su cercanía con la facultad, sumado a los visitantes que por una u otra razón ingresan al barrio. Esto conlleva a mi entender una actitud discriminadora principalmente a un determinado sector social por el estereotipo de "delincuente" que existe en el imaginario social. Con esto no quiero desmerecer el derecho de los vecinos de defender su propiedad privada, pero considero que la medida a adoptar no ataca el problema de raíz y se suma a la lista de "soluciones cosméticas".
Pensemos que ocurriría si otros, o todos los barrios de la ciudad intentasen tomar dicha medida, lógicamente solo los de mayor ingreso podrían acceder a ella y de allí suscitaría una notable medida discriminatoria a mi entender.
Muchas veces nos preguntamos: 
¿cómo extinguir este tipo de conflictos? 
Considero que la salida es la educación, más y mejor de ella colaborara a bajar el indice delictual de raíz, pero para esto necesitamos la colaboración de todos los ordenes del estado y de la población en su conjunto; por lo que quizás el municipio de la ciudad debiere concentrar sus recursos en otros actos en lugar de apoyar estos. Reitero que no es mi intención menospreciar la búsqueda de un solución rápida y efectiva a la problemática, pero en el afán de realizarlo no se estaría pensando en algo integral, y quizás si se tome una medida con efectos más nocivos que positivos.
Si bien el lector puede considerar que estoy extendiendo los alcances de la posible medida, considero que de permitirse legalmente, podemos pensar que la norma no frene sus limites en un futuro y que pueda ser posible el panorama el cual relaté.
Recordemos que la generalidad de la norma para impedir la transgresión de un pequeño grupo, priva a toda la población en su conjunto.


miércoles, 15 de octubre de 2014

Educación: ¿el remedio o la enfermedad? (Por Ezequiel Espina)


La educación es un fenómeno necesario para la existencia de la sociedad, no podemos concebir el complejo entramado social al cual pertenecemos sin un paso previo por la institución, que para su ingreso nos prepara, que es la Escuela y/o Universidad. Estas cumplen el rol de disponer a quienes por ella transiten, a una correcta inserción en el mundo como sujetos civilizados y como profesionales aptos para desarrollar las distintas tareas para el mantenimiento "armonioso" de este.

Ahora, vale preguntarnos: 
¿Por qué existen guerras, desigualdades sociales, injusticias y violencia institucional si existe la escuela para impedirlas?
Según Dermeval Saviani podríamos discriminar dos grandes teorías educativas que sostienen o justifican la labor pedagógica: las no- criticas y las critico reproduccionistas
La primera de ellas postula a la educación como un instrumento de corrección de las posibles distorsiones que afecten la supuesta armonía de la sociedad. Como tal, "constituye una fuerza homogeneizadora que tiene por función reforzar los lazos sociales, promover la cohesión y garantizar la integración de todos los individuos del cuerpo social" (Dermeval Saviani en "Revista Argentina de Educación" N° 3 Septiembre de 1983). 

Desde esta concepción, se reconoce una cierta independencia del sistema educativo respecto de la sociedad, por lo que esta sirve como herramienta de cambio.

Por otro, segunda de las teorías evocan al sistema educativo como instrumento de reproducción del orden social hegemónico. Desde esta óptica, la vinculación entre sociedad e instituciones educativas es directa, por lo que se reproducirán los mismos fenómenos externos dentro de estas. Por ende, en una sociedad dividida en clases, violenta y con determinados principios hegenomicos, no podría esperarse otra tarea por parte de las instituciones que imparten educación, más que la de legitimar dicho orden.
De esta explicación, surge dos posibles respuestas al interrogante arriba expresado:
-Las teorías no criticas explicarían que se tratan de fenómenos accidentales o bien fuera de la órbita real de la tarea educativa.
-Las teorías critico reproductivistas sostendrían que la labor educativa persigue como fin el mantenimiento del "status quo" por lo que estos hechos son necesarios para mantener el orden hemónico.
Sin lugar a dudas los dejos de la "pedagogía tradicional" que aun persiste en nuestras aulas y que suscita un rol pasivo del estudiante; como así también de la "pedagogía nueva" cuyo tinte elitista sutilmente penetra en nuestro sistema educativo, nos dan la pauta del porque de estos males sociales que nos afectan continúan persistiendo. 
Analicemos algo de lo que sucede en el mundo: escuelas para ricos, escuelas para pobres, alto nivel de analfabetismo y deserción en las clases menos privilegiadas, éxito académico acotado para las clases altas, discriminación y luchas de clases. Frente a este panorama:
 ¿Qué implica una reforma educativa?   
Debemos plantar un nuevo enfoque de la pedagogía, no como una mera transmisión de contenidos sino como una oportunidad para crear nuevas ideas. El desarrollo del pensamiento crítico permite o potencia una autonomía respecto de la ideología dominante que pueda conllevar a idear soluciones apartadas del régimen hegemonico. 
No vamos a decir que esto sea una tarea sencilla, pues debe enfrentarse estructuras históricas que se han afianzado con el correr de los años que ante nuestros ojos se nos presentan como "naturalizadas". Pero la redefinición de la tarea educativa es el primer paso para el logro de un profundo cambio en el paradigma actual que conlleve a apartarse de las "soluciones" actuales a las problemáticas locales.
Los actores que aquí se presentan no se reducen a los dirigentes políticos y los docentes, nos incluyen también al resto de la sociedad, pero por sobre todas las cosas a los estudiantes.
Y esto no solo incumbe a quienes se desenvuelven en ámbitos ligados a la enseñanza, sino a todas las esferas sociales, ya que reducir el proceso pedagógico a las instituciones educativas formales sería un grave error. 
Es por ello que deben tomarse aquellos espacios de debate como los propicios para informarse, discutir y proponer ideas para una mejor educación no solo para nosotros, sino para todos aquellos que nos sucedan por esta rica y potente herramienta que significa la EDUCACIÓN...   






sábado, 11 de octubre de 2014

El dilema de la ACREDITACIÓN: La Universidad que tenemos y la Universidad que queremos (Por Gastón Coronel)

A simple vista da la impresión de que el tema de la Acreditación no necesita presentación alguna. Tanto estudiantes, como docentes, no docentes, egresados y autoridades se enredan en acaloradas discusiones que generan auténticas polémicas. Incluso, en ocasiones, la fuerza de los argumentos y las profundas diferencias en las posturas conducen a enemistades y rencores que traspasan las relaciones académicas.
Uno de los rasgos que más me llama la atención es que esta cuestión conmueve hasta a los estudiantes menos cercanos al ambiente político, a tal punto que más de una vez se dan escenarios de confrontación en los que se mezclan intervenciones de lo que se denomina "militancia universitaria" con posturas del llamado "estudiantado apolítico", dando lugar a fenómenos políticos muy complejos. Es el caso, por ejemplo, de la recientes asambleas en la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología por la modificación del plan de estudios de ésta última; donde se dieron jornadas que contaron con la asistencia de cientos de estudiantes que no suelen frecuentar las reuniones ordinarias de representación que realizan los consejeros.

Pero, ¿qué es lo que hace tan polémico al tema de la Acreditación?

En mi opinión es porque al hablar de la acreditación no sólo estamos discutiendo un trámite de "actualización" y "regulación" de una carrera en función de los criterios dispuestos por una entidad externa de control "objetivo", sino que estamos poniendo en juego convicciones íntimamente arraigadas en nuestra identidad como estudiantes. Al faltar a una cátedra para asistir a una asamblea, por ejemplo, no lo hacemos simplemente para manifestar o desahogar una bronca, sino que lo hacemos porque opera en nosotros un ideal de Universidad que compromete nuestro criterio de prioridad que rige la decisión de asistir a tal o cual actividad. Esto sucede no sólo en este caso, sino que también tiene lugar al quejarnos porque suspenden una cursada para hacer una asamblea, o al gestionar la realización de la asamblea misma en algún horario en particular. Es decir que, yo pienso que tanto el "militante cotidiano", como el "estudiante que se hace llamar apolítico" persiguen un modelo de Universidad más o menos consciente; y la discusión sobre la Acreditación de una carrera (que es un asunto colectivo) es una instancia que logra penetrar los intereses individuales de cualquier estudiante, porque decir: ¿acreditamos? es decir ¿qué tipo de Universidad tenemos y qué tipo de Universidad queremos?, pero también, dada la importancia que una carrera tiene para configurar la personalidad de un joven estudiante, preguntarnos eso es preguntarnos ¿quién y cómo queremos ser como personas y como profesionales?


Entonces comencemos analizando un poco qué Universidad tenemos...

Nos encontramos habitando una Universidad que (al menos formalmente) es auténticamente moderna; más allá de lo bueno o malo que eso sea (cuestión que analizaremos después).
El artículo 6 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 decía:
"Todos los ciudadanos son iguales [para la República] y, por ende, pueden ser admitidos en todas las dignidades, los lugares y los empleos públicos según su capacidad y sin otra distinción más que la de sus virtudes y sus talentos"

Y si cambiamos el término "República" por "Universidad", obtenemos una versión sumamente cercana a los principios que dispone el "inciso a" del artículo 19 de nuestro Estatuto Universitario en cuanto a la admisibilidad, dice:

"Ingreso sin restricciones ni exigencias adicionales a la idoneidad debidamente acreditada para los estudios universitarios"

Estamos entonces en una Universidad que se rige por dos principios que son esenciales a toda sociedad moderna y democrática: la igualdad de oportunidades y la valoración del mérito. Es decir que ya no se utilizan criterios de herencia, sangre o familia para acceder a una carrera, sino que sólo se toma en cuenta la aptitud y capacidad para cumplir con las condiciones de aprendizaje que dispone el sistema universitario de manera igualitaria para todos. Ahora bien, ¿qué problemas conlleva este criterio de valoración por el mérito?
Cuando ingresamos a la Universidad es posible que accedamos con igualdad de derecho al ingreso, pero, a su vez, por como están política, económica y culturalmente dadas nuestras sociedades, no accedemos en igualdad de condiciones. Más allá de que todos seamos "iguales" ante las reglas, normativas, planes académicos y demás disposiciones formales de la Universidad, no todos llegamos con los mismos recursos intelectuales, experiencias previas, intereses, objetivos, recursos materiales y económicos, etc. Por lo que nos enfrentamos a esas disposiciones formales con desigualdad de herramientas básicas, y si bien la Universidad tiene eventuales y circunstanciales planes para intentar reducir esa brecha, está muy lejos de interesarse realmente por equilibrar esta problemática.

Estas desigualdades de condición son las que, a mi entender, se pueden considerar como causas elementales de las diferencias profundas de postura que se hallan en el estudiantado en general y que lo dividen gravemente. Y considero que esa división, profundamente arraigada en la identidad de cada estudiante, es en realidad el recurso principal de hegemonía que utilizan las autoridades y los docentes para sostener su predominio en la toma de decisiones generales de la Universidad.

Pero entonces, ¿qué Universidad queremos?


Distinguir el estado de cosas actual es algo más o menos accesible para cualquier estudiante, al menos desde el sentido común. El verdadero desafío es ofrecer una postura, y hacerla valer en un contexto en el que la mayoría de los estudiantes nos encontramos sobrepasados por las exigencias académicas y económicas. He aquí el dilema.
¿Cómo hacer para dejar de priorizar nuestros intereses individuales y pensar en problemas que hacen al conjunto de los estudiantes?
Este criterio de valoración por el mérito está tan arraigado en nuestra personalidad, por haber sido forjado año tras año de nuestra vida durante nuestra niñez y adolescencia tanto por nuestra familia como por las instituciones por las que pasamos, que es sumamente difícil (para la mayoría de los estudiantes) desprenderse de él y ponerlo en duda.
Cuando decimos cosas como: "Yo me mato estudiando para que después los zurdos estos me quiten la posibilidad de que mi título tenga mayor valor" o "Estos zurdos siempre con los mismos discursos, a mí no me importa la política, sólo quiero estudiar y recibirme", por ejemplo, estamos guiándonos por consideraciones apresuradas y eludiendo el problema real que es que considerarse "apolítico" no solo es una posición política por sí misma, sino que además es negativa; porque esconde la intención de delegar en los demás la responsabilidad de resolver las cuestiones del conjunto, y cuando llega una ocasión en la que esa cuestión colectiva vulnera algún interés individualista reaccionar quejándose.

Yo pienso que es muy importante ser consciente del ideal de Universidad que tenemos, más allá de las posiciones partidarias o apartidarias, y hacernos responsables cada estudiante de comunicarlo a los demás con la buena intención de abrir el debate e informarnos. Y para ello debemos ir más allá de los prejuicios y las etiquetas, y PARTICIPAR activamente: preguntar, interesarse, investigar, opinar, compartir; siempre reconociendo que los "militantes universitarios" no son los únicos que hacen política y defienden una ideología, sino que los docentes en el armado de sus programas, del plan de estudios, de los métodos de evaluación, etc., las autoridades, los no docentes y los egresados, también hacen política y defienden ideologías. Y las cuestiones académicas, aunque nos de la impresión de que están desconectadas de las luchas políticas y los intereses económicos, en realidad son producto de éstas últimas. Lejos de ser neutrales y abstractos, los planes de estudios y todas las demás normativas que regulan la práctica educativa universitaria son construcciones complejas que se dan por una lucha constante de ideales políticos e intereses económicos, sobre la base de una participación desigual y vulnerable de los estudiantes en esos procesos.
Por ello considero IMPORTANTÍSIMO para los militantes universitarios ofrecer múltiples y diversos espacios de participación, de información y de reflexión del conjunto de los estudiantes, y para los estudiantes "no militantes" el aprovechamiento o la exigencia de que esos espacios sean ofrecidos antes de que las decisiones que impactan al conjunto sean tomadas e irreversibles.

jueves, 9 de octubre de 2014

UN ANÁLISIS ENERGÉTICO (Por Luciano Vatcoff)

¿Cuántas veces hemos dejado la luz de una habitación prendida innecesariamente, o dejado correr el agua de una canilla sin  medir la cantidad de agua  que no usamos ?

Es común que este tipo de cosas pasen con frecuencia en los hogares, cada vez que dejamos una luz prendida o una canilla abierta estamos desperdiciando una cantidad de energía, la cual no solo pagamos sino también en muchos casos son producto de la explotación de un recurso natural, como el agua entre otros.

Antes de ver la importancia del cuidado de la energía , creo que es necesario ver algunos aspectos  generales, los cuales van a ser tratados en el siguiente artículo.

El primer principio que debemos entender es que  "LA ENERGÍA NO SE CREA NI SE DESTRUYE, SE TRANSFORMA".
A continuación citaremos algunos ejemplos que nos ayuden a entender el principio de conservación de la energía .
      • Cuando conducimos un auto , la energía química almacenada en el combustible primero se convierte en energía térmica y luego en mecánica para lograr mover el automóvil .
      • Una turbina eólica convierte la energía cinética del viento en energía eléctrica
      • Una tostadora convierte energía eléctrica en térmica
      • Un reactor nuclear extrae energía de la fisión de los núcleos atómicos para trasnformala primero en energía térmica y luego en eléctrica.

Con este principio se podría pensar que la energía es inagotable, si se esta transformando todo el tiempo. Lo que realmente sucede es que llega un punto de la cadena en donde la energía no se puede aprovechar y se pierde, por ejemplo:
Cuando prendemos una luz en nuestra casa , una parte de la energía eléctrica de trasforma en lumínica ,y luego en térmica ,por eso cuando tocamos una lámpara que estuvo prendida un tiempo prolongado esta caliente . Esta ultima no es energía útil ( se pierde en forma de calor).

El planeta consume alrededor de 15 teravatios de potencia (15 000 000 000 000 watts), para que se den una idea son 150.000.000.000 lámparas de 100watts prendidas todas al mismo tiempo. El uso que hacemos de la energía no siempre es eficiente. La mayoría de la energía viene de combustibles fósiles. A medida que se van agotando ganan peso las energías renovables. en la actualidad las energías renovables cubren el 16% de las necesidades mundiales. Entre las energías renovables mas populares encontramos  la solar, hidroeléctrica, eólica, geotérmica.

Uno de los factores determinante a la hora de decidir que tipo de energía usar es la eficiencia. En muchos casos las energías renovables son poco eficientes para ciertas tareas. Por lo que hay que recurrir a las NO RENOVABLES.

En vista de la enorme demanda, los recursos limitados, y la eficiencia energética, el GRAN DESAFIO es obtener energía sostenible. 
Por eso apaga la luz si no la usas, procura cerrar bien la canilla, desenchufar el cargador del celular sino lo usas,

son entre otras medidas que nos permiten un gran ahorro de energía . CUIDALA 

jueves, 2 de octubre de 2014

ÉTICA Y TECNOLOGÍA (Por Luciano Vatcoff)





Vivimos en una era donde los avances tecnológicos son tan rápidos como inminentes , una era donde estamos sometidos a etapas de adaptación constantes debido a estos cambios. Pero ¿Qué pasa con aquellas personas que no logran adaptarse? , ¿quedan marginadas del sistema?. Este interrogante fue uno de los impulsores para el escrito de este artículo.

A lo largo de nuestra vida asumimos básicamente dos roles ante la tecnología: aprendices y creadores.  Cada vez que accedemos a una nueva tecnología debemos dejar olvidados procedimientos y habitos para aprender nuevas habilidades. Como hacemos cosas continuamente, también generamos procedimientos e inventamos soluciones mejores para nuestras necesidades de la vida cotidiana Somos aprendices y maestros, creadores y consumidores, alternando ambos roles a o largo de nuestras vidas.

Vivimos en una era donde la tecnología representa gran parte de nuestro estilo de vida .Que también es una era en la que todos sabemos que no hay derechos sin deberes, y posibilidades sin responsabilidades. En cada rol que nos toca asumir ya sea como alumno, docente ,padre, profesional, se mantiene la obligación moral de hacernos responsables de nuestros actos.

Creador o consumidor de tecnología, nadie debería eludir el juicio moral sobre la naturaleza de las metas que guían la producción y el uso de tecnologías. Si bien los artefactos, procesos y dispositivos parecen éticamente neutros en si mismos , su uso esta siempre asociado a finalidades productos de la intencionalidad humana que afectan a la vida de las personas .

miércoles, 1 de octubre de 2014

CONEAU y los fantasmas de la acreditación... (Por Ezequiel Espina)

"Un fantasma recorre la facultad de Derecho: el fantasma de la acreditación" 
Quizá muchos de los lectores se hallan encontrado algo desorientados frente a los rumores de una eminente acreditación de la carrera. Posiblemente también hayan escuchado algunos antecedentes de Ingeniería y más recientemente de Psicología en nuestra Universidad y los atemoricen algunos sucesos por los que nuestros compañeros han debido transitar. Ahora, probablemente estén intentando responderse estas preguntas: ¿Qué es la CONEAU? ¿Qué es la acreditación? ¿Cómo se acredita? 
Iniciemos entonces el análisis...
En el año 1995, se sanciona la Ley Nº 24.521 conocida como "Ley de Educación Superior". Esta introduce un control externo de las instituciones que brindan educación superior, ya sea de carácter pública o privada, terminando de esta forma con la "autoevaluación". Vamos a entender entonces a la acreditación como el cumplimiento de los requisitos exigidos por la presente ley que incluye entre otros rubros al plan de estudios, cuestiones edilicias, etc. Para dicho fin, se crea un ente descentralizado denominado CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), éste está conformado por doce miembros electos por el Poder Ejecutivo Nacionala propuesta de los siguientes organismos y en la cantidad que en cada caso se indica:
  • Tres por el Consejo Interuniversitario Nacional.
  • Uno por el Consejo de Rectores de Universidades Privadas.
  • Uno por la Academia Nacional de Educación.
  • Tres por el Senado de la Nación.
  • Tres por la Cámara de Diputados de la Nación.
  • Uno por el Ministerio de Educación.
Sus funciones están dictadas en el articulo 46 de la ley antes citada y son las siguientes:
  • Evaluación de proyectos institucionales de nuevos establecimientos privados y estatales.
  • Evaluación externa de instituciones.
  • Acreditación de carreras de grado reguladas por el Estado.
  • Acreditación de carreras de posgrado.
  • Evaluación para el reconocimiento de entidades privadas de evaluación y acreditación universitaria.
Ya tenemos una breve noción entonces de que significaría "Acreditar" y qué es la CONEAU, ahora pasemos a la parte más polémica: el proceso de acreditación...
Como antes expusimos, la CONEAU determina los requisitos de acreditación en distintos rubros, por lo cual cada facultad debe adecuarse a dichas exigencias, para ello tiene un plazo encomendado.
¿Pero los estudiantes que papel tenemos en este proceso?


Siendo que el claustro estudiantil posee representantes en el consejo, tenemos voz y voto por medio de nuestros Consejeros Estudiantiles, por medio de ellos podemos hacer llegar nuestra voluntad y tomar parte en este proceso.
¿Cuál es la discusión entonces?
Debemos debatir que perfil profesional buscamos principalmente desde la conformación de un nuevo plan de estudios. Recordemos que nuestro ancestral currículo merece una actualización, y qué mejor oportunidad que esta para tratar el tipo de educación que creemos conveniente teniendo en cuenta los límites que esta reglamentación nos confiere.
Siendo que es una oportunidad histórica de participación por la eminente necesidad (recordemos que estamos ante una ley que así lo exige), debemos abrir al debate antes de que los tiempos nos lo impidan y tenemos que ejercer así también el control sobre nuestras autoridades para que se trate de la forma más abierta posible. 
Teniendo antecedentes ampliamente conocidos en las Facultades de Ingeniería y Psicología, no podemos permitir que se cometan los mismos errores...




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